Dime con tu boca que me quieres
acaríciame, poséeme,
hazme sentir el instante de nosotros
suéñame, hazme vibrar,
recorre con tus manos mis deseos
ámame, quiéreme…. ámame.
Veo a lo lejos tu mirada
me hechiza, me cautiva
eres tú, llena de ti
me enamoras, sí es amor
caigo rendido a ti, es amor
lo reconozco.. es amor.
Me convertí en ti,
sentí que era tú
y siendo tú,
te amé aún más
para no dejarte de amar.
No sé si es amor
no se si es pasión
solo se que te quiero
con todo mi corazón.
Del cielo cayo una estrella
se partió en mil pedazos
así me partiría yo
si te viera en otros brazos.
Quisiera ser un angelito
y tener zapatitos de cristal
para caer en tu pechito
y tu corazón no lastimar.
Estos poemas romanticos
Los hice de todo corazón
Para ti que cuando te veo
Me haces perder la razón.
El amor que siento
Es muy generoso,
Pero eso te lo ganas
Por ser tan cariñoso.
Sé que jurar es malo
Pero no me canso
De jurarte, que tú
Eres mi mejor regalo
¡Te Amo! y no es:
un te amo aniversario,
un te amo compromiso,
un te amo acostumbrado,
un te amo apurado,
un te amo también…
¡Te Amo! y es así:
un te amo enamorado,
un te amo extasiado,
un te amo demasiado,
un te amo generoso,
un te amo porque sí.
¡Te Amo!
con un “te amo”
pronunciado por los labios
mas gritado con el corazón.
¡Te Amo!
con un “te amo”
tan divino, tan humano
como jamás alguien imaginó.
Aun recuerdo cuando tus dedos
impacientes jugaban con los botones
de mi pecho, provocando un estallido
de humedad en ese lugar cálido
y ardiente de mi intimidad.
Y cuando las palomas de tus manos
inquietas descendían al jardín
del deseo, buscando tu boca beber
la miel de ese pequeño océano
donde se perdían tus labios.
Y tu lengua inquieta hasta ahogar
la fuerza de tu interior,
naufragando en oleadas de placer
y gemidos de pasión, muriendo
poco a poco, piel a piel.
En el eterno abrazo del amor…
Nuestros cuerpos extasiados
Que sudaban de placer
Cuando dábamos el alma
Antes del amanecer
Nuestros cuerpos enredados
En la sala, en el sofá,
En la cocina, en el baño
En el piso del desván
No se necesitaban las sábanas
Sin almohadas daba igual
Al unirse nuestros cuerpos
Todo era celestial
Una vela iluminaba
Una canción al compás
Se aceleraba el ritmo
Y aumentaba la humedad
Los gemidos que nacían
De dos cuerpos desquiciados
Desquiciados de locuras
Agitado durante el sueño
removiéndome entre las sabanas
preso de una gran inquietud
algo me faltaba
desperté muy excitado
y sin tenerte a mi lado
sintiendo los latidos con fuerza
te buscaba
mi sexo era una estaca
necesitada de tí
erguido y desafiante
te necesitaba
miré el reloj de reojo
ya te habías marchado
y oliendo tu aroma en la cama
recordé lo que habia pasado
me estiré y destapé
dejándome llevar descuidado
empecé a acariciarme
lo necesitaba tanto
sentía placer, sentía deseo
estaba casi flotando
cuando encendiste la luz
y te plantaste a mi lado
como haces esto sin mi?
por que no me has llamado?
no me lo podía creer
veía tu rostro, sentía tus manos
y colocandote sobre mi
empalándote con descaro
sentí como me apretabas
me estabas cabalgando
moviendote con lujuria
acariciando tus areolas
despertabas más deseos
y me ibas empapando
tu boca se uniooa la mía
en el momento adecuado
las lenguas entrelazadas
los sexos emparejados
nos movíamos, jadeábamos
solos con el original pecado
derramamos nuestros flujos
entre resuellos ahogados
las ultimas convulsiones
fueron más y más sentidas
como la piel contra piel
que se rozaban en la agonía
más gozosa, más deseada
del orgasmo compartido
y esa última sonrisa
mientras de mi te salías
no se si enfadarme contigo
por empezar sin mi compañia
y con un gracioso mohín
me besabas mientras te ibas
El agua caía muy lentamente,
sobre nuestros cuerpos desnudos,
aún lo sigo sintiendo.
Siento tus besos,
esos besos que comenzaban suaves,
pero que, al aumentar nuestro deseo,
se hacían cada vez mas profundos.
Recuerdo tus manos,
esas manos que sabían como y donde acariciar,
como hacer que mi cuerpo ardiera en llamas,
esas manos que bajo la lluvia,
recorrían cada centímetro de mi cuerpo,
iban y venían, subían y bajaban…
Recorrían mi cara,
pasaban por mi cuello,
mis hombros,
por mis pechos,
se estacionaban unos instantes en mi cintura,
mientras tus labios me besaban,
mientras mis manos,
acariciaban tus brazos, tu espalda mojada.
Continuaban su camino,
una y otra vez…
Aun siento,
como mi cuerpo quedaba capturado
entre tu pecho y la pared.
Tus manos acariciando y presionando mis piernas,
que colgaban en el aire,
apoyadas en tus caderas, sostenidas por tus manos…
Mi amor,
que bello fue…
Que aquella noche,
me hicieras tuya…
¡Bajo la lluvia de la ducha!